Carlos Briones Llorente es uno de los investigadores del Laboratorio de Evolución Molecular del Centro de Astrobiología, un organismo del CSIC y del INTA asociado a la NASA. Fue Presidente del Comité Organizador del XII Congreso Nacional de Virología celebrado en Burgos en 2013. Responsable del ciclo de divulgación científica “Ciencia en el Cine” de Caja Burgos en 2015.

    • Eres uno de los investigadores del Laboratorio de Evolución Molecular del Centro de Astrobiología. ¿Cómo llega un burgalés a un sitio como ese?

En primer lugar, se llega a trabajar en investigación gracias al interés por la ciencia, por conocer cómo funciona la naturaleza. A mí esa inquietud me surgió a los 15 años, y desde entonces no me ha abandonado. Estudié la carrera de Ciencias Químicas, que entonces era una licenciatura de cinco años: el primer ciclo lo cursé en Burgos, y la especialidad (en Bioquímica y Biología Molecular) en la Universidad Autónoma de Madrid. Realicé mi Tesis Doctoral en el Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa”, y tras trabajar en varios laboratorios recibí una oferta muy atractiva: incorporarme al Centro de Astrobiología para montar mi propio grupo de investigación.

    • ¿En qué consiste tu trabajo diario?

El equipo que dirijo trabaja en distintos aspectos relacionados con el origen y la evolución temprana de la vida, en la genética de virus y bacterias que viven en condiciones extremas, y también en el desarrollo de biosensores. Por tanto, nos movemos entre la investigación básica y la aplicada. Mi trabajo consiste en diseñar y realizar experimentos, en interpretar sus resultados, escribir artículos de investigación y preparar charlas para los congresos a los que asisto. Además, algo que me gusta mucho es la oportunidad de coordinar un equipo de personas jóvenes e ilusionadas por la ciencia.

    • ¿Por qué son tan interesantes los virus que poseen RNA como material genético?

Estos virus cuyo genoma es de ácido ribonucleico (RNA o ARN), que a veces llamamos de forma resumida “virus RNA” son muy interesantes por dos razones. En primer lugar, porque nos sirven como sistema modelo para estudiar cómo podía funcionar el material genético durante los primeros pasos de la vida, antes de que aparecieran las células con genoma de ácido desoxirribonucleico (DNA o ADN). Además, la mayor parte de los organismos patógenos de los animales (entre ellos, los humanos) y las plantas son virus RNA. Por tanto, lo que investigamos sobre estos virus nos ayuda a desarrollar sistemas de diagnóstico o fármacos que son útiles frente a virus como el de la hepatitis C o el sida, por poner dos ejemplos muy conocidos.

Carlos Briones en Río Tinto
    • ¿Cuándo y por qué decidiste estudiar Ciencias Químicas?

Cuando decidí que “de mayor quería ser científico” escogí Químicas porque me parecía (y me sigue pareciendo) la ciencia central, que está relacionada tanto con la Física y las Matemáticas como con la Biología y la Geología. Así, el primer ciclo de mi licenciatura estuvo más cercano a la Física, y durante la especialidad me aproximé más a la Biología.

    • ¿Recuerdas a algún profesor o profesora que te contagiase su pasión por la Ciencia?

Cursé la educación secundaria en el Instituto Cardenal López de Mendoza, y allí tuve la suerte de ser alumno de profesores estupendos. Entre los que me inculcaron o fortalecieron mi pasión por la ciencia recuerdo con especial cariño a Conchita Mulas, Simona Palacios, Constantino de la Fuente, Tino Barriuso y Begoña Granado.

    • Estudiaste en la Universidad Autónoma de Madrid. ¿Qué les dices a quienes piensan que las mejores universidades están en el extranjero?

Que es cierto: lamentablemente las universidades españolas aún no están al nivel de las mejores del mundo, y con los problemas de financiación que sufren es muy difícil que lleguen a estarlo alguna vez. Pero, aún así, en España tenemos un puñado de universidades públicas de gran calidad, tanto por su docencia como por su nivel de investigación, y la Autónoma de Madrid es una de ellas.

    • ¿Qué nos enseña el origen de la vida sobre el futuro?

El origen de la vida nos enseña cómo la materia puede adquirir la capacidad de hacer copias de sí misma y comenzar a evolucionar. Es decir, nos habla de cómo la química pueda dar lugar a la biología. Entre otras cosas, conocer cada vez más sobre el origen de la vida nos permite reflexionar sobre si los seres vivos pueden haberse originado únicamente en la Tierra, o si en el Universo puede haber muchos planetas o satélites donde la vida haya triunfado. El futuro de la vida en la Tierra está abierto, y no hay nada que nos dé pistas de lo que puede ocurrir: la biodiversidad actual (incluyendo a nuestra especie) es el resultado de 3.500 millones de años de evolución biológica, y este proceso seguirá probablemente hasta los últimos días de nuestro planeta. Sin embargo nuestra especie desaparecerá, como todas las que alguna vez han surgido, y probablemente dará lugar a otra más o menos diferente a “nosotros”.

    • Has escrito un libro recientemente: “El nanomundo en tus manos”, en colaboración con Elena Casero Junquera, Pedro Serena Domingo y José Ángel Martín-Gago. ¿Qué te gusta más investigar o divulgar contenidos científicos?

Mi trabajo es investigar, generar resultados científicos y publicarlos en revistas especializadas. Es lo que más me gusta y a lo que dedico la parte principal de mi tiempo. Pero también me interesa mucho (y creo que esa es otra labor fundamental para los científicos) hacer divulgación y comunicar los resultados de la investigación al público no especializado. Gracias a la divulgación se aumenta la cultura científica y el espíritu crítico de la sociedad, lo que resulta cada vez más necesario. Precisamente en septiembre de este año se publicará otro libro de divulgación del que soy coautor, en esta ocasión junto al cosmólogo Alberto Fernández Soto y al paleoantropólogo José María Bermúdez de Castro.

Carlos Briones
    • ¿Cómo se consigue una patente?

Además de artículos científicos, los científicos también escribimos nuestros resultados (con la ayuda de expertos en Derecho) de una forma mediante la cual se puede protegerlos legalmente. Esos documentos deben mostrar que lo descubierto es novedoso, posee actividad inventiva y tiene aplicabilidad industrial. Si es así, los evaluadores de la patente la conceden, como en nuestro caso ha ocurrido hasta ahora en siete ocasiones. A partir de ahí, las empresas pueden interesarse en estos resultados y fabricar productos (por ejemplo, medicinas o biosensores) útiles para la sociedad.

    • Si tuvieras poder para hacerlo, ¿a qué sectores de la ciencia y la tecnología dedicarías más dinero de los presupuestos generales del estado y por qué?

En primer lugar, debo decir que todos los sectores de la ciencia y la tecnología necesitarían actualmente mucha mayor financiación de la que reciben en este país. Mientras nuestros políticos no entiendan que la ciencia no es sólo fuente de conocimiento sino también de desarrollo económico (basta comparar nuestra situacióncon la de Estados Unidos o Alemania para comprobarlo), España no será un país próspero a medio y largo plazo. Por eso cada vez se oye más eso de que “sin ciencia no hay futuro”. Dicho esto, creo que algunos de los sectores con mayor capacidad para transformar nuestro futuro son la microelectrónica, la nanotecnología y la biomedicina

    • Tras un día duro de trabajo, ¿cómo desconectas y te llenas de energía para la próxima jornada?

Me gusta hacer muchas cosas fuera de la ciencia: leer, escuchar música, ir al cine, visitar museos, escribir poesía o relatos, y estar en contacto con la naturaleza. Disfruto mucho con la familia: en Madrid, con mi mujer Miriam y mi hijo Diego, y cuando vamos a Burgos con mis padres, hermanos, sobrinos, cuñados o suegros. También me gusta pasar buenos ratos con los amigos, porque pocas cosas hay mejores que una buena conversación, con una copa de Ribera del Duero en la mano.

    • Los investigadores pasan muchas horas en laboratorios, leyendo, redactando. Es una profesión sedentaria. ¿Practicas algún deporte?

Últimamente no tengo tanto tiempo para el deporte como hace unos años, pero sigo saliendo a correr o yendo a nadar siempre que puedo, y escapándome a la montaña de vez en cuando.

    • Tres hitos científicos que, en tu opinión, serán posibles dentro de cincuenta años son…

Creo que en cinco décadas se habrá logrado demostrar la utilidad real de la fusión nuclear para la obtención de energía limpia, se habrá encontrado la cura definitiva de varios tipos de cáncer… y los humanos habrán llegado a Marte.

    • ¿Qué papel desempeña el inglés en tu trabajo?

En ciencia es fundamental dominar este idioma, porque en la actualidad es la que se utiliza en la comunicación entre los investigadores, tanto en los congresos como en los artículos científicos. Así que quien quiera ser científico debe esforzarse en aprender bien inglés, y si es posible otros idiomas.

    • ¿Qué le piden los grupos de investigación a la escuela Secundaria? ¿Qué mejoras incorporarías en el currículo?

Esta respuesta podría ser muy larga, pero resumiendo lo que se busca en que en Secundaria se inculque a los alumnos el espíritu crítico y las bases del razonamiento científico. También deben proporcionar los fundamentos de las ciencias teóricas y experimentales, claro está. Además sería deseable que los alumnos de esa edad se acostumbraran a trabajar en equipo y a exponer sus conocimientos en público (en español e inglés), ya que esto va a ser muy importante si se decantan por alguna carrera relacionada con la investigación científica o tecnológica.

Carlos Briones
    • Uno de nosotros quiere ser biólogo, pero sus padres no le dejan porque intuyen que morirá de hambre en nuestro país. Le recomiendan hacer algo “más práctico”. ¿Algún consejo para este chico?

Lamentablemente, la situación para los jóvenes es muy complicada en nuestro país, y la formación universitaria no es suficiente para encontrar un trabajo y un salario dignos. Por tanto, hay que intentar combinar lo que “a uno le gustaría ser” con lo que “uno puede llegar a ser”. Yo nunca le quitaría la ilusión por estudiar a un chico o chica (y menos si quiere ser científico) pero en los tiempos que corren también es importante plantearse en qué carreras podrá ser más fácil encontrar un trabajo relacionado con lo que se ha estudiado.

    • Un deseo para este 2015…

Que mejore la economía real en nuestro país, la que perciben las familias y las empresas. Y también que la financiación de la ciencia española comience a estar a la altura de las de los países desarrollados de nuestro entorno. A nivel mundial desearía cosas aún más difíciles de conseguir: mayor igualdad entre países ricos y pobres, menor mortalidad infantil por hambre o enfermedades que en Occidente serían fácilmente curables, y que el sentido común se imponga y disminuyan tantas guerras absurdas como las que actualmente llenan los informativos.

    • Para terminar… ¿podrías recomendarnos un museo que hayas visitado?

Voy a recomendar dos. Viviendo en Madrid, uno de los lujos que me puedo permitir es visitar a menudo el Museo del Prado, que es maravilloso. Y casi siempre que voy a Burgos visito el Museo de la Evolución Humana, uno de los mejores museos de ciencia dentro y fuera de España.

    • – un par de libros que te haya gustado?

Son muchísimos, claro. Pero voy a recomendar dos muy diferentes, obra de autores a los que he tenido el placer de conocer. El primero es una novela escrita por Kim Stanley Robinson como una trilogía de ciencia ficción que nos cuenta cómo podría ser la colonización de Marte: Marte rojo, Marte verde y Marte azul. Y como segundo libro recomiendo un estupendo poemario de Pepe Hierro, suCuaderno de Nueva York.

    • – una película o documental?

Me gusta mucho el cine, y también los documentales de ciencia, arte o historia. Voy a proponer dos películas relativamente antiguas, pero muy interesantes para los jóvenes. La primera es norteamericana, nos hace reflexionar sobre los retos de la genética pero llega mucho más allá: GATTACA (de Andrew Niccol, 1997). La segundaes española, y tiene un sugerente trasfondo literario:Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1987).

    • – una ciudad para perderse?

El mundo está lleno de ciudades para perderse, así que en lugar de solo una prefiero recomendar cinco de las que conozco, muy distintas entre sí pero todas fascinantes. En España Burgos, sin duda. En el resto de Europa, Florencia. Y un poco más lejos San Francisco, Shanghai o Sidney. Esto pone de manifiesto algo con lo que quiero terminar la entrevista, para animar aún más a los estudiantes que estén pensando en dedicarse a la investigación: con la ciencia se viaja bastante, y se conoce gente interesante de los cinco continentes.

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